Mi primer trío. (i) un trío telefónico
Ya habían pasado algunos meses desde una trágica ruptura con mi ex. En ese momento aún me sentía dolido por alguna de las cosas que sucedieron en mi anterior relación, no obstante consideré que ya era momento de pasar página de una vez. Pasé la mañana buscando algún tipo de app o red social de contactos. Empecé por lo más típico: Tinder, Bado, etc. La idea era pasarlo bien sin atarme a nada y de paso disfrutar de mis fantasías más ocultas. A lo que busqué en internet me di con una app de contactos alternativos. Me picó la curiosidad y por eso decidí crear un perfil.
Decidí, de primeras, poner lo mismo que en las otras aplicaciones que tenía. Sin embargo, no tardé mucho tiempo en cambiar mi descripción y las fotos del perfil, dado que lo que me encontré en la App me sorprendió. Cada una de las personas que aparecían en mi teléfono llevaban poca ropa, o lencería muy sensual; incluso, algunos poseían desnudos sin ningún tipo de censura. Viendo eso, me sentí entre obligado y liberado de poder ponerme fotos más explícitas.
Me depilé entero, me duché y me afeité la barba, solo me quedaba ver que me ponía para hacerme las fotos. Me puse uno de mis arneses de temática BDSM. Elegí mi favorito: uno de cuero negro, que una vez puesto resalta mis músculos, pechos y brazos. Para la parte de abajo, tenía la duda de si escoger unos calzoncillos tipo eslip también negro o probar con algo más atrevido como un suspensorio. Finalmente, el suspensorio, dado que de ese modo podría marcar aún más mi pene. Siempre he estado orgulloso de mi paquete, es de buen tamaño, entre unos 15 a 17 cm de largo y un grosor considerable que ha dificultado el sexo anal con mis vínculos anteriores. No obstante soy de esas personas que forman parte del team sangre por ello decidí que la mejor forma de impresionar es usar mi suspensorio.
Ya vestido para ocasión, pose para la cámara. Decidí hacer las fotos usando un espejo que hay en mi habitación, ya que el marrón cálido del marco es muy parecido al de mis ojos, haciendo que me vea mucho mejor. Me peiné mi pelo oscuro y fui por trabajo. La idea de exhibirse de esta forma me calentó tanto que a la segunda o tercera foto ya estaba duro. En una de las que estaba vestido vi como se notaba mucho mi erección. Aproveché para hacerme también fotos totalmente desnudo. Una vez subidas a la app, empezaron a llover los likes. Muchos de ellos eran parejas, otros chicos y alguna chica también.
De entre ellos me fijé en una de las parejas. Ambos salían solo fotos de sus cuerpos. Ambos atléticos con cuerpos definidos por el gimnasio y muchas horas de cardio. Tenía unos brazos fuertes y definidos; buen torso con sus abdominales y pectorales marcados. Ella tenía un muy buen cuerpo también. Medidas perfectas, una cinturita delgadita, caderas no muy anchas, un culito redondito pero bien puesto y unos pechos pequeños, ambos perforados con una perforación.
Les di me gusta en el perfil e hicimos match. No quise emocionarme mucho. Ya sabía por mi experiencia en Tinder que esas cosas a veces quedan en un simple match seguido de un mensaje no contestado. No obstante, y para mi sorpresa, recibí un mensaje de ellos al instante.
-Hola, ¿cómo te encuentras?
Me puse nervioso. Empecé a pensar si realmente estaba preparado. Aunque ya llevaba unos meses en terapia, quizás eso era demasiado. Tal vez, el hecho de que mi anterior vínculo me hubiera aislado y abusado de mí (pero eso es otra historia) hizo que dudara de si era buena idea o no contestarles. Finalmente, recordando lo que hacía para volver a sentirme libre de nuevo, les respondí.
-Muy bien :), ¿y vosotros?
No pasaron ni tres minutos para ver una nueva notificación en el móvil. Eran ellos.
-Pues hemos visto tu perfil y nos has gustado. ¿Qué buscas exactamente por aquí? ¿Cuáles son tus gustos y fantasías?
En ese momento se me pasó por mi mente la lista de todas las fantasías que alguien tan depravado como yo fantasea. Me puse a pensar que podría responder a esa pregunta. Si un simple “me gustaría conectar y ver qué ocurre”, o si realmente explicarle que uno de mis deseos más ocultos es el de ser el Bull y atar Cuck. No obstante, esa vez quise ser más modesto y responder algo un poco más estándar.
-Pues a mí me gusta quedar primero, ver que tal hacemos match en persona y lo que pueda surgir.
Pareció que esta respuesta les gustó.
-Okay, pues, podríamos quedar en un bar y ver qué surge. Nosotros somos del barrio de Clot. Podríamos vernos por esa zona en un bar que conocemos. ¿Te gusta la idea?
Sí —respondí
- Mañana sobre las 20:00 estaremos por la zona, si quieres podemos vernos directamente en el bar. ¿Te apetece?
—-Perfecto, pasadme la ubicación y nos vemos allí directamente. Respondí pensando lo rápido que había pasado todo. No pasó ni un día desde que me hice la app.
-¿Una cosa más? Nos gustaría agregarte por Telegram para poder seguir hablando por allí, ¿te parece?
- Sí, obvio. - Les di mi nick y nos saludamos por allí.
La idea de poder hacer un trío y no saber lo que va a pasar me prendía mucho. No obstante, le estaba rondando la cabeza. Leyendo el perfil de la pareja, vi que él era bi curioso. “¿Y si pretendía follar mi culo virgen?”, pensé. La idea de que me follaran el culo me ponía muy caliente. Siempre me había considerado hetero. No obstante, después de mi historia con mi ex transexual, replanteé la posibilidad de jugar con mi bisexualidad abandonada por temor a ser juzgado. No había estado técnicamente con un hombre, pero la idea me generaba mucha curiosidad. Me pasé ese día pensando en sus abdominales, en cómo tendría la polla, en qué se sentiría al mamar su pene, en si me darían por el culo o no. Todo eso me aterraba un poco, aunque, tal como había hablado en terapia, era necesario pasar para mi proceso de autodescubrimiento.
Pasaron algunas horas y vi una notificación de mensaje de Telegram diciendo lo siguiente:
-Buenas, Drareg, mi nombre real es John y el de mi pareja es Ana. Creo que ahora que vamos a quedar, no tenemos por qué usar nuestros nicks names. No estás obligado a decirnos el nombre. Te escribo yo en privado dado que quiero hacerte una propuesta para lo de mañana. ¿Tienes un momento?
-Sí- Respondí
-¿Puedo llamarte?—me preguntó
Dame 5 minutos y te llamo- le respondí
¿Qué estaba pasando? ¿Cuál sería su propuesta? Todo eso me generaba mucha curiosidad. Tenía muchas ganas de ver lo que me decía, pero a la vez me asustaba lo que me quería proponer. Me fui a mi habitación de despacho y le llamé. No tardó ni un segundo en responder la videollamada.
Era la primera vez que le veía la cara. Era muy atractiva. Tenía unas cejas pobladas con unos ojos marrones con una mirada intensa que me intimidó en un inicio. Sus labios dibujaban una sonrisa que dejaba ver sus dientes blancos tan bien puestos. Traía una camisa de tirantes que le marcaban los brazos fuertes y musculosos que tenía.
-Te llamé aprovechando que estoy solo. - Me dijo, haciendo una breve pausa y siguió - ¿Alguna vez has estado con algún hombre?
- No.- —contesté un poco asustado. Pensé que quizás la respuesta no fue la mejor. ¿Y si solo querían participar con gente ya experimentada? —No obstante me considero Hetero curioso y mi ex era una chica trans, sé que no es lo mismo dado que ella es una chica- quise justificarme de forma penosa.
- Como tú mismo dices, no es lo mismo. Ella es una mujer aunque tenga pene. Tengo una propuesta que hacerte.
- Si tienes razón. No he estado, pero me gustaría estar con otro hombre. No sé si el hecho de que no tenga experiencia puede ser un impedimento para eso.- —contesté penosamente
- ¡En absoluto!, nos has gustado mucho. Queremos quedar contigo aún. Pero a lo que voy- hizo una pausa inspirando profundamente—. Como creo que ya viste en nuestro perfil, estamos buscando a alguien que quiera tener una relación con los dos a la vez y, por lo que me has dicho, creo que tú también. Ahora bien, me encantaría que nos conociéramos antes, dado que tenía una propuesta que hacerte.
-Dime ¿cuál es esa propuesta?—le pregunté intrigado
- Mi pareja y yo compartimos la fantasía de ver como el otro folla con alguien. Creo que se llama algo así como Cuckold o algo así. El otro día Ana estuvo junto a otra chica y yo las miré. Quería proponerte si quería participar en eso. Quiero que tú y yo tengamos sexo mientras ella mira.
Me quedé callado, como haciendo ver que me lo estaba pensando. Lo que él no sabía es que la idea me encantaba muchísimo y que estaba dispuesto a aceptarla de primeras. Mi polla se puso dura en pensar en la situación de que una mujer se excite viendo a dos hombres teniendo sexo entre ellos.
- Pues podríamos, sí…- respondí haciéndome el interesado.
- ¿Estás ocupado ahora mismo? - me preguntó.
- Justo ahora, tengo libre hasta las 20:00. ¿Por? ¿Acaso quiere que nos veamos hoy?- Dije con tono de duda
- Sí, pero solo tú y yo. Quiero conocerte mejor en persona.
- Pues podríamos vernos dónde me dijiste.-—. Propuse
- ¡NO!- me contestó de forma abrupta- Ahora mismo Ana está teletrabajando y me gustaría darle una sorpresa a ella. Tengo algo en mente que nos puede gustar a los tres.
- Okay, me dejo llevar entonces. ¿Dónde nos vemos? Pregunte
- Pues podemos vernos a eso de la 13:00 en el bar de jamón que está dentro del centro comercial de la Illa Diagonal.
-Perfecto- le dije.
Seguimos hablando sobre los detalles del sitio, donde nos veríamos varios minutos más y colgamos la llamada. Pasaron las horas y ya me encontraba yendo hacia allí. Estaba nervioso. Desde hacía mucho tiempo que no hacía estas cosas de quedar con gente a ciegas. Pensé en varias alternativas que podrían pasar. Al estar dando vueltas sobre ese tema de tener relaciones con otro hombre, empezaba a intimidarme de una forma extraña la idea de quedar con John a solas. Bajando las escaleras mecánicas del centro comercial, lo vi sentado en la mesa.
- Ey, estoy aquí- Me dijo saludando con la mano.
Fui para allí un poco asustado y nervioso.
-Hola buenas John, ¿Cómo estás?- dije
- ¡Muy bien! Va, corre, siéntate que te pido una cerveza- me dijo él
Me senté y John hizo una seña al camarero para pedir otra caña más.
- ¿Y bien? Estoy un poco nervioso, ya que nunca he hecho eso. ¿En qué pensaste cuando hablamos antes?- el silencio después de la pregunta se hizo eterno para mí. Yo ya había lanzado la pregunta que llevaba un tiempo intentando adivinar. John cogió aire y soltó.
- Si que eres lanzado, hemos hecho bien de darte el like. Pues te lo cuento. Primero vamos a jugar al juego de verdad o atrevimiento entre tú y yo. ¿Te parece bien la idea?
Al acabar de decirlo, empecé a pensar en el tiempo que hacía que no jugaba a eso desde el instituto. En mi grupo de amigos era el juego predilecto para elevar la temperatura en nuestras fiestas. Me pareció buena idea para elevar la temperatura
- Pues sí, empiezo yo. ¿Qué eliges?- dije
- Mmm… Me gusta. ¡Qué atrevido! ¿Pues, Verdad-? —contestó John
- ¿Con cuántos hombres has estado? - pregunté con intención de probar su experiencia.
- Pues no muchos, antes de Ana como unos dos y ahora 4 o 5. Me toca a mí. Elige.
- Pues verdad también.
- Me comentaste sobre tu ex y quiero saber una cosa. ¿Alguna vez has mamado alguna polla?
- La verdad es que no. Cuando la conocí, aún no estaba operada. No obstante, a ella no le gustaba mucho esa parte de su cuerpo.
- Ah, ¿entonces tu boquita sigue siendo virgen aún?- me preguntó
- Sí, aún sigue siéndolo. Bien, te toca a ti.
-Atrevimiento- dijo John de forma efusiva.
- Te reto a que le envíes a tu pareja una foto de nosotros. - Dije fantaseando con la idea que John me había planteado antes.
Pensé que era una buena forma de forzar la situación para que se diera esa fantasía que me habían dicho. De forma instantánea, John agarró el teléfono, giró un poco el cuerpo al lateral de la mesa, estiró el brazo con el que iba a hacer la foto, esperó a que posara y sonó el ruido característico de fotos del iPhone. Vi como tecleo en la pantalla un poco y me mostró. Era el chat con Ana. Le había enviado la foto que nos acabamos de hacer.
—-Hecho. Te toca- dijo con una sonrisa pícara.
Llevado por la euforia, escogí atrevimiento. Empezaba a estar muy caliente ya. Mi polla quería salir del pantalón. Por la cabeza pensaba en la idea de follar con John mientras Ana nos miraba.
- Okay, te reto a ir conmigo al baño. Va a ir tú primero y me vas a decir en cuál estás para que entre más tarde. ¿Aceptas?
En vez de contestar, me levanté y me fui directo al baño. Escogí el del medio, aunque todos estaban vacíos. Seguí las instrucciones que me dio. La espera se me hizo eterna, aunque no tardó en llegar. Pico tres veces a la puerta y la abrí.
- Muy bien, ahora viene la otra parte del reto.
Me empezó a besar de forma intensa. Su lengua chocaba con la mía de forma circular. Eso me hacía palpitar mi pene mucho más. Me agarro de mi culo y me acerco a él. Mi polla rozaba con la suya. Noté como su pene también palpitaba. Él empezó a besar el cuello, mientras que con su mano me desabrochaba el cinturón.
Estaba ya muy caliente, quería que eso fuera a más. Se arrodilló y desabrochó lentamente el botón de la bragueta. Acercó su mejilla hacia mi paquete. Eso hizo que mi polla palpite de forma involuntaria. John, al notarlo, me miró con su mirada desafiante y de seguido me bajó tanto el pantalón como la ropa interior. Mi pene salió como un resorte, quedando justo delante de la boca de John.
- Mmm… qué polla más grande y dura. Ana y yo acertamos haciendo match contigo- Susurró
Empezó a lamerme con la lengua todo mi pene, desde mis cojones hasta la punta de mi glande. Y no fue hasta que todo estuviera bien lamido y húmedo que se la puso a la boca. Me estremecí de placer. Las mamadas son algo que siempre me ha gustado recibirlas, lo que poca gente ha sabido cómo hacerlo bien. John lo hacía perfecto. Subiendo y bajando la cabeza, como si de una danza se trataba. En algún momento sentí que él había aumentado la intensidad y con ello la profundidad. Sentía cómo le llenaba la boca por completo, cosa que me prendía mucho. John se metió mi polla hasta el fondo de su boca, aguantó varios segundos y se la sacó de golpe. Ver los hilillos de baba que iban desde su boca a mi polla hizo que mi pene palpitase aún más. No quería correrme, pero ya estaba en la urgencia.
- Veo que estás a punto. Quiero que grabes cómo terminas en mi boca.
John me dio su teléfono desbloqueado con la cámara. Me puse en modo video y me empecé a grabar. Verlo mamando desde la pantalla del teléfono hacía que me costara muchísimo controlarlo. Él seguía profundo y rápido, con la boca abierta y la lengua fuera, dejando caer la saliva en algún punto. Noté que ya me iba a venir. Un chorro de mi semen caliente le llenó la boca por completo. Eche mucha cantidad de leche en su boca. John miró a la cámara, sonrió y abrió la boca para enseñar el semen que tenía en su boca. Luego de eso, cerró la boca para tragárselo todo y mostró de nuevo su boca ya limpia de mi esperma.
Con eso dejé de grabar y le di el teléfono a John. Vi cómo le enviaba el video haciéndome la mamada. Me había corrido, pero tenía aún el pene medio erecto. Como si aún quisiera seguir. John subió lentamente hasta llegar de nuevo en mi cara, me puso su mano en mi nuca y me bajó de rodillas, quedando mi cara a la altura de su polla.
-Bien, ahora te toca a ti. Creo que viste como se mama una polla. Espero que hayas tomado apuntes.
Empecé a sobar el pene por encima de la ropa. Quería que se pusiera el máximo de duro. Le fui bajando poco a poco los pantalones. Al bajarlos vi su pene duro y grande, marcado en los boxeos que traía. Agarré la goma de estos y jalé hacia abajo para sacarlos. Su enorme pene salió y quedó enfrente de mi cara. Era impresionante, como las pollas grandes que había visto en el porno antes. Estrenarme con una polla, así puede ser un gran inicio. Recorrí cada centímetro de su pene con mi húmeda lengua. Lo hacía de forma ascendente. Me quedé en sus testículos. Le succione y le pasé la lengua a uno de sus huevos. Eran grandes, como si estuvieran llenos de leche. Leche que era para mí. Esa idea de que se viniera hizo que mi pene se volviera a poner duro de golpe.
Al rato de estar yo chupando, sin conseguir que terminara en mi boca, empecé a escuchar un zumbido del teléfono de John. Era Ana quien quería hacer una videollamada. John agarró contesto la llamada.
- Cariño, estoy en el baño de la Illa, ¿me llamas porque te apetece ver alguna cosa? - Dijo medio susurrando en tono de risa.
- Vi la foto y el video y estoy tan mojada que tuve que dejar una reunión que tenía para encerrarme en el baño. Ya he tenido un orgasmo, pero tengo ganas de más. Quiero ver cómo te vienes en su cara, luego que él se venga y luego cómo os dais un beso blanco ambos. Dijo una voz suave y muy agradable. - Yo estaré mirando, así que deja el teléfono en algún sitio donde se os vea.
John colocó el teléfono encima de la cisterna del baño que estaba en la altura perfecta para cuadrarnos a los dos en el mismo plano y ver por la pantalla lo que estaba sucediendo con Ana. Me recoloqué para salir bien y miré la pantalla. Vi cómo Ana se estaba masturbando con las piernas abiertas. Eso me puso muy cachondo e hizo que quisiera hacer realidad la fantasía que ella nos había dictado antes. Mientras le comía el pene a John, me masturbaba con la excitación que tenía.
- Dios, que bien me la estas mamando, creo que te enseñé bien a hacerlo. - Dijo - Lo único que al verte, Ana y yo hemos estado fantaseando con la idea del trío y me he venido ya dos veces antes. Te va a costar un poco.
Viendo que me iba a costar, abrí bien la boquita, sacando la lengua tal como había visto en alguna porno. Inmediatamente, John se empezó a masturbar de forma más rápida y fuerte. Un chorro de abundante semen salió disparado de su boca. Era un gusto que nunca había experimentado. Un sabor parecido al de un fuet, pero distinto. Sin dejar que cayera ninguna gota al suelo, me levanté y me seguí masturbando. John se puso de rodillas y abrió la boca. No tardé mucho en correrme llenando la boca de John.
- Bien, chicos, quiero que ahora se besen y luego enseñarme que os la habéis tragado todo. No quiero ver ninguna gota en el suelo- Dijo Ana frotando el clítoris.
Nos besamos apasionadamente. Note cómo los fluidos se mezclaban. Empecé a tragar ese semen resultado de la mezcla de ambos. Note cómo también se lo tragó cuando su nuez se movió. Al otro lado de la pantalla vimos cómo Ana
había aumentado el ritmo. Seguíamos besándonos apasionadamente. Ana empezó a gemir más y más cada vez. Finalmente, un chorro de squirt salió disparado en todas direcciones. Junto con eso, sus piernas se cerraron. Ella empezó a tener espasmos por todo su cuerpo, había tenido otro orgasmo.
- Chicos, a las 14:00 acabo de trabajar. Venir a casa y seguimos con eso- dijo ella.
Muchas gracias por leerme. No olviden de comentarme si les ha gustado.
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